Hace unos años estuvimos en Asturias de turismo rural con unos amigos. Aún no teníamos niños, por lo que fue un viaje de amigos en parejas.
Fue un viaje que recuerdo con muchísimo cariño, pues estuvimos con unos amigos de Sevilla y unos amigos de Bilbao, a los que apenas vemos por la distancia entre nuestras localidades.
Nos lo pasamos como nunca, nos reímos muchísimo y disfrutamos como niños de esa semana juntos.
Era el puente de diciembre. Reservé una casita rural en Cavandi, una pequeña aldea de Panes (Asturias), en lo alto de la montaña, con unas vistas increíbles a los Picos de Europa. La casita era una antigua escuela rehabilitada y convertida en casa rural, de 2 alturas, con 3 habitaciones y 2 baños, un cómodo salón con chimenea y una cocina-comedor enorme. Lo mejor sin duda era el exterior de la casa con un precioso patio de suelo rústico de piedra y barandillas de madera, y una enorme explanada de hierba verde.